A propósito del incendio en la Catedral de Notre Dame por Jesús Villanueva Jiménez


La Europa cristiana está siendo atacada por el islam

El pasado 15 de abril sufrió un incendio la catedral parisina de Notre Dame,  que acabó con su célebre aguja (levantada durante un proyecto de  restauración en el siglo XIX), y la mayor parte del techo de roble original del siglo XIII. La noticia se dio en los medios de comunicación de todo el mundo, y las televisiones mantuvieron imágenes en directo durante horas. Desde el principio, coincidieron dos aspectos del fatal acontecimiento de manera generalizada entre los medios internacionales y las autoridades francesas: todos hablaban de Notre Dame como de una obra arquitectónica símbolo de Francia; Macron manifestó: «Es triste ver cómo se está quemando una parte de todos los franceses». Nadie habló de una catedral católica símbolo de la Cristiandad. Se hablaba de Notre Dame como si lo que ardiese fuese el Louvre  o el Palacio de Versalles.

Asimismo, fue unánime el difundir que el fuego se provocó de manera accidental. Aún despedían humo los rescoldos cuando la Fiscalía de París se apresuró a comunicar a los medios que había abierto una investigación por «destrucción involuntaria por fuego», desestimando rotundamente que pudiese haber sido provocado. El mensaje unánime fue que no había motivos para pensar que pudiera tratarse de un atentado, sin mencionar nunca «islamista». Revisé ese día los diarios más importantes de Francia: Paris Match, Le Figaro, Liberation y Le Monde, y todos mantuvieron la misma teoría marcada por el sistema. Cuando Philippe Karsenty, concejal del distrito parisino de Neuilly, declaró en el canal estadounidense Fox News que «lo políticamente correcto le dirá que fue un accidente», evidentemente insinuando que no lo había sido, la prensa francesa se le echó encima acusándolo de islamófobo.

Sin embargo, la prensa no hizo referencia alguna a los precedentes recientes  de ataques a iglesias católicas en multitud de localidades del suelo galo, donde se profanan dos iglesias de media cada día, ante la pasividad de las  autoridades y el gobierno de Macron, siendo actos perpetrados en su mayor parte por musulmanes. Tan sólo un mes antes del fuego en Notre Dame, el domingo 17 de marzo, se había producido un incendio en la Iglesia de Saint Sulpice, la segunda más grande de París. Sólo en Francia, en 2017 se registraron 878 ataques a iglesias o símbolos cristianos, y 1.063 en 2018. Profanaciones nauseabundas, imágenes destrozadas o decapitadas  decapitados, incendios provocados, etcétera. Según los testigos interrogados por la policía, los atacantes fueron descritos como jóvenes islamistas. 

Esta terrible circunstancia se está dando en toda Europa, no es exclusiva  de  Francia. El Instituto Gatestone publicó textualmente: «Justo antes de Navidad de 2016, en la región alemana de Renania del Norte-Westfalia, donde reside más de un millón de musulmanes, unas 50 estatuas públicas cristianas (incluidas las de Jesucristo) fueron decapitadas y los crucifijos fueron destrozados». Esto es tan sólo una pequeña muestra de lo que está  sucediendo.

El martes 16 de abril por la mañana, sofocado ya el fuego, el fiscal Remy Heitz confirmó en declaración a los medios: «Nada va en la dirección de un acto voluntario».  Con cuanto cuidado midió sus palabras, sin duda preestablecidas. Y añadió que los primeros elementos de juicio indicaban que el incendio habría comenzado en el ático de la catedral, pero como esta parte del edificio fue destruida en gran medida, las investigaciones no serían fáciles. Incomprensiblemente, afirma que el incendio fue accidental, sin haber estudiado aun el lugar del comienzo del fuego. Ese mismo martes 16, los investigadores interrogaron a treinta empleados de compañías involucradas en la restauración de la catedral, presentes en el edificio el mismo 15 de abril, y a miembros del personal responsable de la seguridad de la catedral. El día 20, después de que unos 30 agentes (según la prensa) interrogara a docenas de trabajadores, guardias de seguridad, a los arquitectos, e incluso a turistas testigos (revisando incluso sus cámaras de vídeo y fotográficas), la policía informó de su «inclinación» a pensar en algún problema eléctrico como causa del incendio (un corto circuito), cerca de la base de la aguja, puesto que ese  día no se habían realizado trabajos de soldadura y todos los operarios se habían marchado sobre las 18’00h, casi una hora antes del comienzo del incendio.

The Associated Press (similar a nuestra Agencia EFE) difundió que en una reunión con empresarios, el obispo Patrick Chauvet, rector de Notre Dame, presentó su versión de lo que podía haber causado el fuego en Notre Dame. Según él, probablemente fuera «un error de computadora», sin especificar nada al respecto, agregando: «Tal vez averigüemos qué sucedió en dos o tres meses». ¿Es de recibo semejante conclusión ante tan relevante tragedia? ¿En qué se basó para tal afirmación? Además de mentir, lo hicieron y siguen haciéndolo torpemente.

Transcurrido más de un mes del fatal incendio, he vuelto a revisar la prensa gabacha: Paris Match, Le Figaro, Liberation y Le Monde, y además, France24, Le Devoir, lo difundido por la agencia de noticias Sputnik, la cadena CNews Francia, la France24, y ninguno de estos medios habla de los resultados de la investigación. Todos los medios revisados se han mantenido en los primeros comunicados de las autoridades. Silencio absoluto. El pensamiento único y lo políticamente correcto pesa como una losa sobre los medios de comunicación. Una vez más, el Instituto Gatestone arroja luz sobre esta falacia que nos hacen tragar: Si el incendio realmente fue un accidente, es casi imposible explicar cómo comenzó. Benjamin Mouton, el ex arquitecto jefe de Notre Dame, explicó que las reglas eran excepcionalmente estrictas y que no se podían colocar cables o aparatos eléctricos, ni fuentes de calor en el ático. Añadió que un sistema de alarma extremadamente sofisticado estaba en su lugar. La empresa que instaló los andamios no utilizó soldadura y se especializó en este tipo de trabajo. El incendio se desató más de una hora después de la partida de los trabajadores y ninguno de ellos estuvo presente. Se esparció tan rápidamente que los bomberos que corrieron al lugar tan pronto como pudieron llegar allí se sorprendieron . Remi Fromont, el arquitecto jefe de los monumentos históricos franceses, dijo: «El fuego no pudo provocarse por ningún elemento presente donde comenzó. Se necesita una carga calorífica real para alcanzar un desastre de este tipo».

Las autoridades francesas así como los medios de comunicación están mintiendo. Como mintieron en noviembre de 2015, cuando en la noche de la masacre en la sala de fiestas Bataclan de París, en la que los yihadistas asesinaron a 90 personas, el Departamento del Interior dijo que el gobierno no sabía nada de lo que allí estaba sucediendo, salvo que se había producido un tiroteo. La verdad salió a la luz solo después que ISIS proclamase la autoría de la terrible masacre. Y así y todo, el Gobierno francés ocultó que los islamistas mutilaron genitales y amputaron los pechos a víctimas aún vivas, hombres y mujeres, y torturaron a los heridos, mientras la policía perdía un tiempo precioso analizando cómo entrar o no entrar a la sala de fiesta.

El incendio en Notre Dame se produjo apenas tres años después de que un comando de mujeres yihadistas intentara destruir la catedral al accionar unos cilindros de gas natural, siendo detenidas antes de conseguirlo. Pero de este precedente se desentienden autoridades y prensa francesa.

¿Más precedentes lapidarios? El 5 de marzo, la basílica de St. Denis (donde descansan los restos de todos los reyes de Francia, menos tres de ellos) fue atacada por un «refugiado» paquistaní, que destruyó varias vidrieras y el valiosísimo órgano, considerado un tesoro nacional construido entre 1834 y 1841. El 17 de marzo, doce días después, se produjo el incendio antes mencionado en la iglesia Saint Sulpice, que causó graves daños, circunstancia que las autoridades silenciaron durante días, hasta que admitieron, dadas las evidencias, que había sido provocado. ¿Y nos tenemos que creer que Notre Dame se incendió por un chispazo eléctrico.

Europa está siendo atacada por el islamismo (que es el islam en su pura esencia) que no tolera otras creencias, y esto es una realidad que callan gobernantes y prensa, por inicuos intereses. El viejo continente se dirige hacia su aniquilación, la desaparición de la libertad individual (no hay otra), libertad de pensamiento y de culto, a la muerte de la civilización judeo cristiana, faro universal. De seguir así las cosas, Europa está abocada a su destrucción.

4 semanas ago