Consideraciones sobre la Masoneria y el Rotarismo

Filiales Masónicas

Son diferentes sociedades que aun llevando distintos nombres, están aliadas entre sí por el lazo criminal de sus proyectos infames.” (León XII, Const. Apost. “Quo graviora”, 13 de marzo de 1825.)

“Debemos recordar que nosotros, los masones, somos la le­vadura que debe hacer fermentar la sociedad. Me gustan las Asociaciones instituidas por profanos, bajo la inspiración dé masones, en las cuales vive el espíritu de nuestra Orden, y en donde se alaban nuestros principios… De esta manera podemos alcanzar la dirección, que nos conviene, en muchas cosas en el campo profano.” (De un discurso masónico citado por Fray Isidoro Silvestre, O. F. M., en su libro “Masonería, su origen y sus actividades”, pág. 98.)

“ Todo o casi nada espero de los edificios en cuya fachada brillan el compás y !a escuadra, pero doy una gran importancia a las Asociaciones en donde reina el espíritu de nuestra Orden.” (Anuario de los masones holandeses, de 1890, pág. 141.)

“La fuerza de la Masonería en su trabajo externo está sin duda en que hay más masones, y muchas veces mejor calificados, para la ejecución de trabajos masónicos, fuera de la Her­mandad que dentro de ella. Por eso la Masonería, en Europa y América, funda sociedades e instituciones de semejante forma y fin e infunde en ellas su espíritu.” (“Chronicle”, periódico masónico, citado por Triana, pág. 153.)

EL ROTARY CLUB

¿QUÉ ES EL ROTARY CLUB?

 

El “Rotary Internacional” o simplemente “Rotary” es una asociación internacional de comerciantes y hombres profesionales, fundada en Chica­go en 1305, con el propósito de servir a sus intereses y de fomentar las relaciones internacionales.

Mr. Paul Harris (muerto en 1947), era un abogado norteamericano que, después de efectuar sus estudios en Europa, regresando a su ciudad nata! (Chicago) se encontró terriblemente sólo. Sus amistades y relaciones lo habían olvidado. Fue entonces cuando se le ocurrió fundar una sociedad “en  la cual los participantes puedan no sólo conocerse y trabar amistad entre sí, sino también buscar medios para ser útiles a la sociedad, con lo cual ellos mismos se hartan más hábiles para servir a sus semejantes” ( Synopsis of Rotary”, pág 8).

Expuso la idea a varios de idéntica situación y celebraron la primera reunión el 23 de febrero de 1905.

El nombre de Rotary surgió – según se lee en sus estatutos y reglamentos- de  la costumbre de celebrar las reuniones del primer club por  “rotación” en los distintos despachos de los  socios fundadores. Dos años después, ya no se hacían  en los domicilios de los asociados, sino en los hoteles más lujosos, como cuadraba a la categoría social de sus integrantes. (Triana, pág. 155.)

Esta obligación quedó sancionada como obligato­ria para todos los clubs rotarios en los futuros estatutos.

En 1908 el español Manuel Muñoz inauguró un nuevo grupo de rotarios en San Francisco de California. A estas organizaciones locales se las lla­maron “clubs”. Ya en 1910 eran 16 los clubs en los Estados Unidos. Y poco después pasó el Rotary a los otros continentes.

En 1951 existían 7367 clubs con 349.000 socios. En 1956, el número de los clubs ascendía a 9.411, y el de los socios a 450.000. Y no sin razón, nota el Pbro. Rodríguez en su opúsculo “La Iglesia Católica y el Rotary“, se ha dicho que “Rotary rodea el globo terrestre, ya que su acción y su actividad se atiende a 83 países de los cinco continentes“.

El “Club Rotario” es la célula y base de toda esta sociedad. A él podrán pertenecer sólo hombres de negocios, representando cada uno a profesiones distintas. Esta precaución es ineludible: la exigen los estatutos del Rotary para demostrar que “toda profesión es útil“ y para que cada representan­te “esté libre de competencias”. Hicieron excepción a esta regla con los periodistas, que pueden reunirse y afiliarse en grupos dentro de cada club, con la única condición de que representen a publicaciones distintas.

No cualquiera puede dar su nombre a los clubs: es la Institución rota­ría la que elige a sus socios. Esto favorece la tendencia del Rotary, vieja ya, de formar una aristocracia comercial y profesional.

El club es autónomo en su actividad y en su gobierno. Tiene obligación de reunirse semanalmente en comida de amistad; en la sobremesa ventilan sus problemas.

La reunión de los clubs de una nación, o sólo de una región si aquélla es muy grande, forma los llamados Distritos Rotarios; a su frente hay un “(Gobernador”, elegido por cada distrito en la Asamblea anual. Su cargo debe ser confirmado por el gobierno central del Rotary Internacional. El “Rotary 1nternacional’ es la organización unida de todos los clubs rotarlos del mundo, la Junta directiva de R. I. se renueva cada año en la Conven­ción General.

Los estatutos insisten en fomentar una ‘filosofía de la vida”, promovien­do entre los hombres el Ideal de la “ayuda mutua’. A esto se reduce todo el funcionamiento de R I. Para facilitar tal cometido se proponen seis fines:

 

  1. Estimular la noción de ayuda mutua, como base de cual­quier empresa noble.
  2. Defender la honradez en los negocios.
  3. Fomentar la aplicación práctica del ideal de ayudarse en la vida privada y comercial.
  4. Estimular el compañerismo como base de la mutua ayuda,
  5. Defender el valor y el reconocimiento de todas las profe­siones, ennobleciendo a cada socio para servir mejor a 1a sociedad
  6. Mediante el Rotarismo, fomentar la mutua comprensión y respeto, así como la paz general entre las naciones del mundo.

La ayuda mutua o “ideal de servicio“se resume en aquellas dos cono­cidas máximas que enunciara el rotario Arthur Sheldon y que hiciera su­yas, como principios fundamentales, el Rotary: “Dar de si antes de pen­sar en si“, y “Se beneficia más el que mejor sirve.”

¿Qué debe pensarse del Rotary Club?

Entre los muchos temores y recelos que levantó esta Institución, los mayores lo fueron los ribeteados por el parentesco y las analogías que guarda con la Secta Masónica.

¿Cómo es posible esto?, dirá el lector, quizá inclinado a simpatizar con R. I. después de los someras indicaciones expuestas hasta el presente. ¿Por qué acusar de masonismo a una institución enteramente ajena a los problemas religiosos y entregada de lleno a su finalidad comercial?

Es verdad que en las líneas generales de su organización no hemos en­contrado ni la iniciación masónica, ni los ritos, ni el secreto nefasto de la secta masónica; con todo, la Prensa católica Internacional ha levantado su voz en contra del Rotary, pues dos Congregaciones Romanas dieron sobre el asunto dos decretos, uno en 1929 y otro en 1951.

Preguntada la Sagrada Congregación Consistorial si pueden los Ordi­narios permitir a los clérigos que den su nombre a las sociedades consti­tuidas en nuestro tiempo con el nombre de ROTARY CLUBS, o por lo menos, que asistan a sus reuniones, ésta, el 4 de febrero de 1929, “después de madura deliberación, juzgó que debía responder que NO CONVIENE”.

El decreto de 11 de enero de 1951 dice así: “Se le ha preguntado a esta Suprema Congregación del Santo Oficio, si era licito a los católicos dar su nombre a la asociación que vulgarmente se llama Rotary Club. Los Emi­nentísimos y Reverendísimos Señores Cardenales, encargados de velar por todo lo referente a la fe y a las costumbres, habiendo previamente tenido el voto de los RR. SS Consultores, en la Congregación plenaria del 20 de diciembre de 1950, decretaron que- se debía responder: NO ES LICITO a los clérigos dar su nombre a la asociación Rotary Club o asistir a sus reu­niones; en cuanto a los laicos deben ser exhortados a que observen lo prescrito en el canon 684 del Código de Derecho Canónico, que dice: “Son dignos de alabanza los fieles que dan su nombre a asociaciones que promueve, la Iglesia o al menos tienen su aprobación. Por el contrario, abs­ténganse de las sociedades secretas, condenadas, sediciosas, sospechosas, o que buscan eludir la legitima vigilancia de la Iglesia”

La comparación de los decretos muestra que dentro del tiempo reco­rrido entre 1929 y 1951, la Iglesia no ha creído conveniente mitigar su opinión adversa al Rotary sino que ha Juzgado necesario al contrario insistir en ella con mayor energía. Para el Clero había dicho: “No conviene”; aho­ra dice: “No está permitido ” Para los laicos no había dicho nada; ahora les recuerda el canon 614.

En varios países del mundo, Venerables Obispos han manifestado su sentir y prevenido a los fieles de que deben guardarse de pertenecer al Rotary. En otros, no ha habido semejante intervención de la Jerarquía lo­cal, sea porque en ellos el Rotary no había alcanzado todavía mucho des­arrollo, sea porque no presentaba todavía caracteres bastante claros del peligro que encierra.

Por lo que toca a Argentina, el Secretarlo Privado del Cardenal Prima­do, Dr. Antonio Caggiano, dio a conocer con fecha 22 de mayo de 1961 «El siguiente comunicado de parte de Su Emcia:

“No es exacto, como se me atribuye. Haber dicho en audiencia especial al S. Presidente del Rotary Internacional el mes de febrero del corriente año: que considero que todos los católicos que no pudieran actuar en asociaciones, pueden y deben encontrar una oportunidad magnífica para ayudar a la comunidad desde sus filas. Hice notar que, en términos generales, que mientras las asociaciones del Rotary Club respeten los principios cristianos, la iglesia no inquieta a los católicos que ya forman porté del Rotary, tolera que continúen, Pero, en caso de ser consultada, o pudiendo advertir a los ca­tólicos, desaconseja su ingreso al Rotary. “En cuanto a los sacerdotes, les está prohibida aun su mera asistencia a los actos de Rotary Club.”

O sea, para un seglar no es un pecado el sólo pertenecer al Rotary, pero es al menos, un peligro de pecado; luego se desaconseja.

Es la interpretación más benigna que se puede dar de las normas de la Santa Sede en la materia.

Los católicos sinceros consideraran, pues, el “Absténgase de las sociedades sospechosas” no como un mero consejo, sino como si fuera una orden que les da la Santa Madre Iglesia para defender la pureza y al integridad de su fe. Para un católico sincero, un consejo de la Iglesia es norma de conducta.

Al prohibir a los clérigos de la diócesis de Roma pertenecer al Rotary Club el recién le Sínodo Romano (1960; const. 84), muestra claramente que los directivas precedentes de la Iglesia al respecto de esta Asociación que­dan en pleno vigor.

¿Y POR QUE ESTAS PROHIBICIONES?

Para hacemos entender mejor los motivos de estas decisiones de la
Jerarquía Católica bastarla leer los textos siguientes, escogidos entre muchos, y que muestran a las claras la radical oposición del Rotary y de la doctrina católica:

El fundador, Harris, dice: “Nuestro plan hace caso omiso de todo Credo y glorifica los hechos,- está abierto a los protestantes, a los católicos, a los judíos, a los cristianos, a los budistas…”

Mr, James H. Roth, cargando las tintas, declarar “Tenemos tolerancia absoluta de cultos; el católico dentro del Rotary será mejor católico; el protestante mejor protestante; el hebreo afirmará sus creencias… y además todos perderán lo que tengan de intransigencia…”

Para el rotario, en cuanto tal, la religión es una profesión más; por eso así como están en los clubs los comerciantes y los profesionales así “admiten a los levitas como representantes del Judaísmo; a los pastores protestantes como representantes del protestantismo; a los cadíes como representantes del budismo; y a algún sacerdote católico, hasta 1929, como representante del catolicismo.

Sobre este indiferentismo del Rotary el Cardenal Segura ha dicho:

“El Rotary Club hace profesión de un laicismo absoluto, de una indiferencia religiosa universal, intentando moralizar a los Individuos y a las sociedades con total prescindencia de la Santa Iglesia.. Debajo de un aspecto comercial, recreativo, pedagógico, filantrópico, internacional, neutral, pero siempre laico, y debajo de
la promesa de hacer caso omiso de la religión, o de serle indiferente, mientras predican una moral sin religión, ocultan la negación de le moral verdadera y de la verdadera religión, que tratan de sustituir con una moral y una religión que no es la de Jesucristo.”

También, aunque anteriores cronológicamente, se le pueden aplicar las palabras de Pío IX, en la C. Ap. “Qul pluribus” Nos condenamos igualmente, ese horrendo sistema, que repudia especialmente a la propia ley natural de la razón, sobre la indiferencia de cualquier religión, sea la que fuere, con que estos ladinos, despreciando toda discriminación entre virtud y vicio, entre verdad y error, entre honestidad y torpeza, pretenden que los hombres pueden conseguir la salvación eterna en cualquier religión, cual si pudiera haber jamás acuerdo entre virtud y vicio, entre verdad y  error, entre la luz y las tinieblas, convento entre Cristo y Belial.”

Se prescinde, de hecho, de Dios: “Nuestra finalidad no es trascendente; nuestros ideales son de este mundo, aparte de los ideales de cada uno, que respetamos, como organización nos limitamos a ideales ampliamente humanos. (“La Publicitat”, 18 de mayo de 1928.)

uLa moral rotaria no conoce nación ni religión; es estoicamente neutra, en el sentido más amplio de la palabra.” (“Revista brasileira Rotaria, 1940.)

“Según el sentido común… la religión del amigo no tiene más importancia que el color de sus cabellos o de sus ojos.’ (De un discurso da Harris, fundador, en Niza; (“Rotary Brasil ”. 1937, pág. 13.)

“El Rotary  debe prescindir de los dictámenes de toda religión revelada. (Ravelletti, fundador del Rotary italiano.)¨

“Los Rotarios, al pretender ser la auténtica organización práctica de la etica y los maestros y ejecutores de la ley moral que ellos señalan, argumentan en forma parecida a la de los doctrinarios de la Masonería. Por eso, la concepción rotariana, así como la masónica, no pueden conciliarse con la doctrina católica” (L’Osservatore Romano”, 1933.)

Por su naturalismo, por su indiferentismo religioso, por su moral laica, el Rotary Club tiene, pues, muchos puntos comunes con la Masonería. “Conforme a sus Estatutos, la dirección del Rotary Internacional decide todas tos cuestiones por medio del Comité Ejecutivo europeo, con sede en Zürich (Suiza) y el Gobernador de cada distrito. Todos los miembro» de la dirección son masones (de “Gelderlander”, 29-X-1937); por consiguiente todas las decisiones del Rotary Internacional están inspiradas por el espíritu masónico.” (Fray Isidro Silvestre, O. F. M.; op. cit.; pág. 99). “NO son otra cosa –decia  el Obispo de Orense— que nuevos organismos satánicos de igual espíritu y procedencia que el masonismo.”

Suelen, sin embargo, los rotarios burlarse de aquellos que los acusan de ser masones, Y es verdad, sin duda, que muchos de ellos no lo son… Pero…, en confirmación de lo que venimos diciendo, la revista masónica “Alpina” alaba a los masones que se inscriben en los clubs rotarios; y, el presidente del Rotary Club de Caracas calificó a los masones como her­manos mayores de los rotarios; y en Londres, el mutuo aprecio los masones y rotarios ha hecho de las logias y de los clubs un coto cerrado sólo para ellos.

No so puede negar tampoco que Paul Harris, su fundador, sus tres co­legas cofundadores y muchos de los fundadores en los diversos países eran masones, y masones han sido y son muchos de sus sucesores más dis­tinguidos ..

No se puede negar tampoco que muchos de los rotarlos terminan por ingresar en la Masonería.

“Las palabras del Divino Redentor les convienen verdaderamente (a los masones): El padre del cual salisteis es el demo­nio; por eso queréis realizar los deseos de vuestro padre.* (Pío VIII; Aloc. «Singulari quadam», Nouv. Chét., núm. 198.)

Para tener un mayor recelo de tales influencias y relaciones bastaría comparar algunos textos citados más arriba con lo que León XIII decía de la Francmasonería:

«La Masonería, abriendo sus puertas a cualesquiera pretendientes, sean de la religión que sean, logran que penetre en las inteligencias el gran error de nuestros tiempos, que consiste en creer que la Religión pertenece al número de las cosas indiferentes y que todas las religiones son iguales: Principio es éste que, de por si sólo, basta para arruinar a todas las religiones, en especial a la Católica, la cual siendo, como es, la única verdadera, no puede sin gravísimo ultraje ser igualada a las demás.»

Así, podía escribir “L’Osservatore Romano” (37-1-1931);

“Semejante espíritu laico, y el indiferentismo religioso que fácilmente de él deriva favorecen infiltraciones en el Rotary Club de elementos masónicos y anticlericales como ha ocurrido ya de hecho en ciertas naciones”

Asimismo, podemos aplicar al Rotary lo que el Santo Oficio pronuncia categóricamente contra Ia I. M. C. A. (Iung Men Christian Association) ” Es una institución a la cual favorecen  inconscientemente muchos católicos de buena fe, juzgándola saludable a todos o al menos para nadie perniciosa…”

Pero vemos que la I.M.C.A acarrea la ruina de la fe de los jóvenes,

cuando afirma que su finalidad es hacerles conocer mejor, por encima de toda religión y confesión religiosa, la verdadera vida…” (“A. A. S.”, 1920, pág. 596.)

“El Mensajero de México” publicó hace años un articulo sobré Rotary con este título: “Ante una nueva Francmasonería“. Otro tanto hizo “Le Peuple”, de Bruselas, donde leemos: “… estos clubs constituyen una especie de francmasonería Internacional, menos secreta tal vez, pero de más difícil acceso.”

«En 1926 los rotarlos enviaron al verdugo dé la Iglesia católica en México, el masón Plutarco Calles, un telegrama en el cual, después de felicitarlo, le decían: “Estamos resueltos a cooperar con vuestro Gobierno mientras podamos” Sobre esta misma persecución religiosa de Méjico declaraba el masón neoyorquino Roberto A. Grennfield: “La Masonería se vale de la I. M. C. A. (protestante) y del Rotary para combatir al catolicismo.” (Triana, en “Historia de los HH. Tres Puntos.)

CONCLUSION: León XIII, en ya la citada encíclica sobre la Masonería dice: “Lo que hemos dicho o hemos de decir, debe entenderse de la secta masónica considerada en sí misma, NO EN SUS MIEMBROS tomados individualmente. Entre éstos puede haber, sin duda, no pocos que, aunque no carezcan de toda culpa por haber dado su nombre a tales sociedades, no sean, con todo, participes de los crímenes por ellos cometidos o ignoren el fin último adonde tienden sus esfuerzos..”

Con más razón podemos aplicar esto a los rotarios. No todos son masones, pero eso no quita que la base naturalista de R.I. nos inspire, desconfianza y entrañe similitudes con la Masonería.

Nos complacemos en agregar como entrefiletes algunas citas ciertamente interesantes

«El católico, soldado por vocación, deberá dejar sus armas a la puerta del club, Sí desea permanecer en el  Rotary, y, obligado al combate espiritual, quedará inerme ante los errores que le serán prestados bajo los velos de la indiferencia.»

(Triana, en su obra citada)

”Para los unos, la salvación del mundo ésta en las enseñanzas

Cristianas; para otros, en una de las formas del altruismo.. en cuanto a nosotros,  pensamos y ya hemos dicho que esta creación maravillosa capaz de operar el milagro de la salvación de los pueblos es el Rotary Club”

(Fred Goodmann, Rotary de Recife, marzo de 1927.)

“Los masones pueden considerarse como los Hermanos mayores de los rotarios, ya que entre una y otra institución hay grandes puntos de contacto.”

(Boletín de enero de 1928 del Gran Oriente Español.)

«En artículos de la Prensa diaria y periódica sobre el Rotary se ha alegado le autoridad de una eminente personalidad eclesiástica y del propio Santo Padre para demostrar que los católicos pueden ingresar en el Rotary sin faltar a sus deberes para con la Santa Madre Iglesia. En cumplimiento de órdenes superiores, la Nunciatura apostólica desmiente, de Ia manera más absoluta, lo que se afirmó en dichos artículos con respecto a la benevolente actitud del Santo Padre para con la misma organización.»

(Mons. Ettore Felice, Nuncio apostólico en Chile, 1929.)

“El firme cimiento sobre el cual *e edificará la paz permanente del mundo y que excluye a cualquier otro es el Rotary.”

(Paul Harris, su fundador)

“El Rotary, tenaz y persuasivo, podrá tal vez salir triunfante donde la religión, la filosofía, la política y la diplomacia fallan

(“Independ. Belge”. 9 de junto de 1927.)

Y tampoco lo olvidemos:

Proposición 52 condenada por el Syliabus: “Las ciencias filosóficas y morales pueden y deben desviarse del control de la Autoridad eclesiástica.”

Todos los rotarios no son masones, ni mucho menos; pero todos los masones son favorables al Rotary. Cuidado, pues, con el Rotary.

 

 

11 meses ago