Los presos políticos del Valle de los Caídos por Pablo Linares Clemente (Presidente de la ADVC)

El Valle de los Caídos, ese monumento erigido a la Reconciliación entre españoles, sigue siendo objetivo prioritario para aquellos que han demostrado con sus actos que no tienen intención alguna de reconciliarse. Ya no supone sorpresa alguna despertarnos, día a día, con una nueva y cada vez más preocupante noticia sobre el Valle, y ya es cotidiano que esas noticias supongan nuevos ataques a tan magnífico conjunto monumental.

Sin embargo lo que hoy traemos a este nuevo número de AFAN, no tiene intención alguna de narrar o analizar los nuevos ataques que el Valle sufre, últimamente centrados en la figura de su fundador, el Generalísimo Francisco Franco. Más bien al contrario, ya que hoy rebatiremos, si no el más socorrido “mito” al que recurren los feroces detractores del monumento, sí desde luego uno de los más cansinamente utilizados. Nos referimos, por supuesto, al mito de los presos “políticos” del Valle.

Se ha aceptado siempre como legitima la cifra de “20.000 presos políticos” trabajando en las obras del Valle de los Caídos, en condiciones de total esclavitud. La cifra es rotundamente falsa. De los 19 años de construcción del Valle de los Caídos, en tan sólo 7 de ellos hubo presencia de mano de obra reclusa en el Valle, esto es, de marzo de 1943 a enero de 1950, en algunos contados casos, unos pocos meses más, hasta el final de 1950. El numero total de presos – omito interesadamente lo de “políticos”- puede oscilar entre los 1800 y 2000 casos. El mes donde tenemos perfectamente documentada más presencia de presos de modo simultaneo, corresponde al mes de abril de 1948, con unos 770 presos trabajando a la vez y mezclados, como en todo caso con los obreros libres. La diferencia entre estos 770 y los 2000 anteriormente aludidos corresponde al numero de presos que o bien alcanzaron la libertad a través del sistema de redención de penas por el trabajo, o bien se acogieron a los beneficios que otorgó el decreto de “indulto total” de fecha 9 de octubre de 1945, decreto al que recurrió en masa la inmensa mayoría de la población reclusa en España y no sólo los que cumplían condena en los tres destacamentos penales de Cuelgamuros.

De este modo -volvemos al Valle- fueron liquidando sus condenas los presos de Cuelgamuros. Una vez libres, o bien por haber redimido condena, o bien por haber alcanzado el indulto antes de liquidar sus penas, la mayoría de los ya ex cautivos fueron retornando a sus lugares de procedencia, excepto en aquellos casos en los que las circunstancias personales de cada individuo desaconsejasen este retorno. Otros muchos, y esto está perfectamente documentado prefirieron permanecer en las obras como trabajadores libres hasta la finalización del monumento o incluso años más tarde como ocurrió en algunos casos muy significativos.

Ya hemos visto que no fueron 20.000 los famosos “presos políticos” del Valle. Fueron 2.000 y desde luego nada políticos. La práctica totalidad de los que luego terminaron siendo presos trabajadores del Valle de los Caídos, fueron juzgados por la jurisdicción militar en los años inmediatamente posteriores a la finalización de la contienda. La inmensa mayoría de esos procedimientos judiciales, se custodian en los archivos de los Tribunales Militares Territoriales españoles.

Quien redacta estas líneas, ha tenido oportunidad de examinar la mayoría de estos procedimientos del Tribunal Militar Territorial Primero, con sede en Madrid. De este modo hemos podido consultar cientos de procedimientos que demuestran taxativamente que los presos del Valle terminaron siéndolo no por delito político, de opinión o de conciencia. La realidad es otra, ya que en los archivos militares encontramos verdaderas “joyas”, milicianos o individuos con muchos delitos gravísimos entre los que abundaban los de sangre. Un alto porcentaje de ellos terminaron siendo condenados por estos hechos a la pena capital, inmediatamente conmutada por la de inferior grado, es decir, 30 años de reclusión mayor.

Entiendo que para el lector resultará más ameno que cite aquí alguno de estos casos, altamente elocuentes y clarificadores. He de aclarar que los ejemplos concretos que siguen a estas líneas han sido elegidos de modo absolutamente aleatorio entre los más de 400 casos que la Asociación Para la Defensa del Valle de los Caídos tiene bien documentados.

RECLUSO: Antonio Jaime Palomo 

Destacamento penal de la Carretera (Banús)

Del Archivo General e Histórico de la Defensa

Sumario: 412,  legajo 5218

DOCUMENTOS DEL SUMARIO

•          Natural de Argamasilla de Alba, (Ciudad Real). 30 años de edad en 1940. Vecino de Ciudad Real. Hijo de Juan Antonio y Leona. Capataz de Obra.

•          En prisión preventiva desde el 19/11/1939

•          18/11/1939. Denuncia de los vecinos de Villarrubia de Santiago, provincia de Toledo, José María Mata y Lorenzo García Sánchez.

– Que el 19 de julio de 1936 fue asesinado en la carretera de Santa Cruz (de la Zarza), el vecino Emilio Cuesta Cuesta, en cuyo asesinato intervino el denunciado como “decretador” y ordenador del mismo.

–          Que, en la madrugada del 9 de agosto de 1936, decretó, también como jefe de milicias, el asesinato de Juan Encinas.

–          Que el 10 de agosto de 1936, fueron encarcelados en la iglesia parroquial, 30 ó 35 falangistas, fueron maltratados y amenazados por el denunciado, y el 14 del mismo mes, después de ser todos interrogados, sacaron a cuatro de los falangistas y en compañía de otros milicianos de Aranjuez, se los llevaron a la carretera Ocaña-Aranjuez y los asesinaron, siendo el denunciado el ejecutor. Los falangistas asesinados eran: Julio Escribano Rico, Ángel Segovia Encinas, Fernando Garrobo Rico y Lorenzo Mata Martínez.

–          Que el 16 de agosto, ordenó la detención de 5 personas de derechas, a saber: Marcial Ramírez Prieto, Cesáreo Cabeza Cabeza, Felipe Garrobo Loma, Vicente Castaño Castaño y Adolfo Guzmán Escribano. El denunciado fue el encargado de ir hasta Aranjuez en busca de los milicianos y una furgoneta. Aquella misma noche fueron a por los detenidos y ordenó el asesinato de las 5 personas.

Uno de los cinco detenidos, Cesáreo Cabeza Cabeza, era médico, lo sacaron de madrugada de su casa con la excusa de que tenía que poner una inyección a un detenido. Era un engaño, al llegar a la iglesia donde tenían a los detenidos, lo juntaron con ellos para asesinarlo también.

–          Fue el encargado de poner multas a personas de derechas por un importe de 300.000 pesetas.

–          Llegó a incautar hasta 19 casas en el mismo pueblo de Villarrubia.

–          Llegó a dirigir la checa de Aranjuez y en el 37 llegó a ser cabo de la Guardia de Asalto.

–          En total se le calculan 11 muertes y más de 60 detenciones.

•          08/03/1944 Sentencia en procedimiento sumarísimo.

Se le condena a la pena de muerte por un delito de auxilio a la rebelión.

•          23/03/1944. El auditor general militar desaconseja fehacientemente la conmutación de la pena de muerte por la de grado inferior, esto es, 30 años de reclusión mayor.

•          03/04/1944. El Capitán General de su Región Militar confirma la pena de muerte.

•          05/06/1944. El Jefe del Estado, conmuta la pena de muerte por la de 30 años de reclusión mayor.

•          20/01/1945. Se le calcula liquidación de condena. Le restan por cumplir 25 años, 7 meses y 10 días, de éste modo extingue su condena el 17/11/1969.

•          17/02/1945. Ingresa en el destacamento penal de la carretera de Cuelgamuros, (Banús)

•          08/12/1945. Desde el destacamento penal de Cuelgamuros solicita indulto acogiéndose a los beneficios de la ley de 9 de octubre de 1945.

•          29/07/1946. Se le concede el indulto. Solicita quedarse en Cuelgamuros trabajando como obrero libre. Esto ocurre hasta enero de 1951.

RECLUSO: Eugenio Escalona Lumbrera, alias «El Pío»

Destacamento penal de 

Del Archivo General e Histórico de la Defensa

Sumario: 19963, caja 234 , número 2

DOCUMENTOS DEL SUMARIO

De 32 años de edad, natural y vecino de Los Yébenes, Toledo, casado, jornalero, hijo de Pio y de Hipólita

•          30 de marzo de 1939. Escrito de denuncia de Hermenegildo Ubeda Ponce, que denuncia a su convecino Eugenio Escalona Lumbrera por haber intervenido en el asesinato de su hijo Santiago Ubeda Dueñas

•          18 de abril de 1939.- María Manuela Laseros denuncia al imputado por la muerte de su querido hijo el 6 de agosto de 1936.

•          De mayo de 1939.- Teodorico del Barrio denuncia al imputado por la muerte de su hermano Julio del Barrio el 6 de agosto de 1936.

•          20 de abril de 1939.- Pablo Pérez Garrido, denuncia al imputador la muerte del vecino de Los Yébenes (Toledo), Eladio Pérez Garoz

•          15 de abril de 1939.- Crescencio Sánchez Garoz denuncia al imputado por haber sido persona de izquierdas, elemento muy peligroso, prestando servicios de armas durante la guerra.

•          30 de marzo de 1939.- Ceferina Sánchez Navarro, denuncia al imputado por haber intervenido de manera directa en el asesinato de su marido Eladio Pérez Chacón, Cecilio Almodóvar, Celedoio Pavón,Angel Garrido, Santiago Úbeda, Salvador Muga y de un vendedor de máquinas, los cuales fueron asesinados el 6 de agosto de 1936 en el término de Orgaz

•          9 de julio de 1943, se halla recluido en el penal de Ocaña (Toledo).

•          Participó activamente en el asesinato del Sacerdote D. Miguel Torija.

•          20 de marzo de 1944, en consejo de guerra celebrado en la Plaza de las Salesas de Madrid se le condena a la pena de muerte por un delito de adhesión a la rebelión.

•          1 de noviembre de 1944, es conmutado de pena de muerte por la de inferior grado.

•          Liquidación del tiempo de condena a fecha 20 de marzo de 1944, le quedan por cumplir 28 años, 7 meses y 4 días, extinguiendo condena el 17 de junio de 1973.

•          21 de noviembre de 1946 se deniega la concesión del indulto, solicitado por el penado. Se argumenta la gravedad de sus delitos.

Se le termina concediendo la libertad condicional en febrero de 1949.

6 meses ago