El pasado 8 de noviembre de 1517, los lectores de un diario nacional se sorprendían con la lectura de una esquela. Tenía todas las características formales de este tipo de publicación, pero lo llamativo era el difunto a quien se pretendía rendir homenaje… quinientos años después de su muerte. Se trataba nada menos que del Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, y bajo el nombre aparecían todos los cargos y títulos que había recibido en vida, y que dejan muy por debajo a tantos prohombres de la historia de España.